24 de agosto de 2008

Paraguay, construyendo esperanzas

Revista Claves nº 172 – agosto 2008

El 15 de agosto Fernando Lugo (San Solano, 1951) asumió la presidencia del Paraguay. Su triunfo en las elecciones del pasado 20 de abril al frente de un conglomerado de fuerzas políticas heterogéneas, puso fin a 61 años de omnipresencia del Partido Colorado. Acompañado por casi todos los presidentes de la región, el nuevo ciclo político recibió un apoyo explícito para derribar los factores del atraso en esa suerte de isla verde mediterránea. Paraguay ha comenzado así una etapa esperanzadora pero compleja.

La democracia en latinoamericana reconoce -a trazos gruesos- dos grandes “variantes” durante los largos años de la Guerra Fría: a) la alternancia de un partido militar con un partido civil; b) la preponderancia de partidos institucionales, autogenerándose y sucediéndose sin rubores. Luego del estallido de la URSS, la onda expansiva de ese fenomenal suceso aflojó el control del alineamiento estratégico, permitiendo a cada país recuperar el estado de derecho en procesos más o menos limpios y más o menos cruentos.

24 de junio de 2008

La nación judía en el Estado de Israel

Revista Claves nº 170 – Junio 2008

“Israel nació deslizándose por una brecha histórica fortuita, que se abrió brevemente durante unos pocos meses de 1947-1948. Eso también fue suerte; o la providencia.” (Paul Johnson, La historia de los judíos, 2003:626).

En numerosas notas publicadas en Claves presentamos la problemática de Medio Oriente abordándola por lo general desde su nudo gordiano, la “cuestión palestina”, analizando las expectativas, alternativas, marchas y contramarchas de un enfrentamiento ancestral potenciado a fines de los ’40 del siglo pasado. Seguir en esta inercia estéril de las bofetadas recíprocas, la trampa del talión, no augura nada bueno ni nuevo. Árabes e israelíes, unidos por la condición semita y la tradición de Isaac e Ismael, poseen no obstante percepciones y concepciones contrapuestas, que se ven reflejadas al momento de negociar. Y si a los segundos se les puede achacar intransigencia, a los primeros habría que reprocharles su congénita incapacidad para acordar en distintas oportunidades durante el último medio siglo. El sempiterno conflicto entre israelíes y palestinos posee cantidad de componentes históricos (o sea factores políticos, sociales y económicos raigales) y una dinámica propia que desborda cualquier promesa o intento de solución en el corto y, quizás, mediano plazos. Y para el largo, ¿quién sabe? Pero ninguna propuesta de salida será factible si no pasa por el reconocimiento mutuo y previo del respectivo derecho a la existencia como estados formales, que ambos gobiernos y sus pueblos se deben.

24 de mayo de 2008

El Tratado de Integración Minera con Chile


Claves n° 169 – mayo de 2008

Durante el mes transcurrido, una investigación de Antonio Oieni para El Tribuno, acerca de un proyecto privado -cuyo objetivo sería buscar agua en la puna salteña para derivarla a explotaciones mineras ubicadas en territorio chileno- generó un vendaval de aclaraciones y desmentidas. En medio de estos cruces quedó expuesto el tratado binacional de integración minera, que recién ahora tomó estado público al menos en Salta. La siguiente nota se referirá a él, antes que al incidente de lo que se llamó la “venta del agua”.

El Tratado entre la República Argentina y la República de Chile sobre Integración y Complementación Minera, tal su denominación oficial, fue aprobado el 23/ 03/ 2000 por ley nº 25.243 del Congreso Nacional y, ratificado por ambos gobiernos, se encuentra en plena vigencia.

Se ha dicho en su momento que el tratado habría sido una suerte de compensación, cuando -entre los acuerdos Menem – Aylwin- se convino la llamada “traza poligonal” en los Hielos Continentales, que tantos disgustos ocasionó por aquel tiempo en ambos lados de la cordillera. Como sea, este nuevo pacto binacional reconoce una serie de tratados, protocolos y actas conjuntas anteriores entre Argentina y Chile. Entre esos antecedentes el referente es el Tratado de Paz y Amistad de 1984, con el cual resolvimos el complejo diferendo por las islas del Canal de Beagle. A  éste, que impulsa el proceso de integración argentino-chilena, hay que sumarle por importancia el Acuerdo de Complementación Económica 16 (ACE 16), concretado por ambos gobiernos en el marco de la ALADI, y sus sucesivos protocolos adicionales. En suma, el tratado que comentamos se inscribe dentro de ese proceso integrador, destinado a remover para siempre los añejos y mutuos recelos.


1 de abril de 2008

Tormentas en el mar

Claves nº 168 - abril 2008

La relación del hombre con el medio ambiente presenta  constantes desafíos. El trato habido a lo largo de los siglos llegó hoy a niveles críticos a causa de la imprevisión y sobreexplotación de los recursos naturales. Por eso, situaciones políticas impensadas o imprevistas obligan a las naciones a regularlas jurídicamente para que el desmadre no afecte la paz y seguridad internacionales. En esta nota se abordarán dos cuestiones que, mal encaradas, darán dolores de cabeza en el corto plazo.

Luego de casi una década de negociaciones, una conferencia multilateral promovida por la ONU, reunida en Montego Bay, Jamaica 1982, adoptó el texto de la Convención sobre Derecho Internacional del Mar (CONVEMAR). Fue un gran esfuerzo que permitió a los países del mundo contar con reglas de juego claras para delimitar espacios marítimos a partir de la línea de baja mar. Las cuestiones que se tratarán en esta nota tienen respuesta jurídica en ese corpus. En su momento, el Secretario General Kurt Waldheim fue bastante gráfico al señalar: “No debemos remplazar las viejas disputas en la tierra por nuevas disputas en el mar”.


24 de marzo de 2008

Colombia - Ecuador: derecho y política internacionales

Claves nº 167 – marzo 2008

 La columna de septiembre pasado (Claves nº 163 – sept./07) se tituló “Colombia: la luz y el túnel”, y su relectura es apropiada a los efectos de esta entrega. En esa nota analizamos varios indicios de descongelamiento del “témpano al garete” que parece Colombia. Una serie de datos permitían divisar entonces una pequeña luz al final del túnel; posteriormente ocurrió la liberación de Clara Rojas y Consuelo González. Pero la reciente incursión militar por territorio ecuatoriano y la muerte de Raúl Reyes creó el inesperado casus belli que puso en vilo a la América del Sur. ¿Significa el fracaso de cualquier intento pacificador o, por el contrario, el nuevo escenario que acelerará los tiempos para una salida pacífica?

24 de diciembre de 2007

Petra oleum


CLAVES Nº 166 – diciembre 2007

El mundo transita otra crisis petrolera de pronóstico reservado, parecida y a la vez diferente de las registradas en 1973, 1980, 1990. La gente la padece cuando le toca cargar combustibles para los vehículos, sacar pasajes en algún transporte o simplemente soportar indefensa la suba general de precios; es que petróleo y gas representan todavía casi el 40 % y 25 %  de la matriz energética mundial, respectivamente. Llama la atención cómo difieren las opiniones de dirigentes políticos y sociales según su posición en el arco ideológico, la ubicación geográfica y el sector de interés de pertenencia (importador o exportador, público o privado). La que sigue, entonces, es una modesta contribución a la confusión general.

De causas, ganadores y perdedores
¿Causas estrictamente políticas?, ¿económicas?, ¿naturales? Cualquier crisis que se precie por lo general no obedece a una sola causa. En los tiempos que corren las más evidentes son, en primer lugar, la monumental pulseada entre las grandes potencias industriales para asegurarse el abastecimiento de combustible y conservar las reservas propias si las tuvieran (las aventuras del lobby neoconservador que absorbe al presidente G. Bush jr. son prueba incontrastable). El agotamiento de recursos naturales y el impacto ambiental por su sobreexplotación inciden en la problemática. La crisis también abre las puertas a decisiones políticas que repercutirán, tarde o temprano, en la gobernabilidad internacional. Un ejemplo, la reconsideración de fuentes energéticas de alternativa –nuclear, biocombustibles- por parte de los países del G 8 más China e India; otra, rayana en la ciencia ficción, como la desaforada pelea por la delimitación marítima en el progresivamente descongelado Océano Ártico, en cuyo subsuelo aguardan recónditos mares de petróleo.

Para Mark Landler (“El precio del crudo afecta la carrera por la riqueza y el poder”, The New York Times – Clarín, 17/11/07, p. 5), un barril a u$ 100 genera ganadores y perdedores y dispara cimbronazos políticos imprevisibles; entre los primeros se hallan, por supuesto, los países petroleros que se están enriqueciendo en esta coyuntura. Entre los segundos sobresalen los importadores netos y de nuevo China e India, las cuales para sostener su ritmo de crecimiento actual necesitan más y más fluido al punto que el costo económico provoca costos sociales cuando aumenta el precio en surtidor. Ya está sucediendo en China, que importa la mitad de su crudo aunque PetroChina sea la mayor productora de crudo en Asia; peor la India, que carece de reservas e importa el 70 % de lo que consume. Como en la crisis de los ’70, no se advierte que tamaña riqueza esté transformando las economías de los países petroleros en vías de desarrollo, por caso en Angola, Nigeria o Venezuela. Destaca Landler que el FMI pronosticó para este año un crecimiento del PBI de Angola en 24 % pese a que 2/3 de su población apenas sobreviven con dos dólares diarios. El gobierno chino decidió conceder al gobierno de Luanda un préstamo de u$ 12.000 millones para el desarrollo de infraestructura a cambio de un suministro garantizado de petróleo. Para Venezuela mantener el litro de nafta a 0,2 centavos de dólar -contra 0,64 en EUA- requiere un subsidio anual de u$ 9.000 millones, que podrían usarse con mejor destino. La sospecha de corrupción sobrevuela sobre la dudosa eficacia de ambas decisiones políticas.

Desde luego hay que ubicar en el bando ganador a las empresas transnacionales que participan del negocio sacando muy buenas tajadas. Cabe aclarar que el panorama contemporáneo no es el que predominó en el imaginario colectivo cuando la furia vindicante setentista: ya no existen las legendarias 7 Hermanas (British Petroleum, Chevron, Exxon, Gulf, Mobil, Shell y Texaco), las cuales, para equilibrar la rotunda presencia de la OPEP tendieron a fusionarse en  conglomerados como BP-Amoco (1998), Exxon Mobil (1999) o Elf-Total Fina (1999). Y como el negocio sigue alimentándose de las vertientes exploración-explotación, refinación-acopio, transporte-comercialización, de tales monstruos derivaron “monstruitos” que funcionalmente explotaron una, dos o las tres variantes juntas. O sea, centralización por un lado y diversificación por otro es el panorama de la industria petrolera en los tiempos que corren. El dato  importa pues la acumulación de reservas y la regulación de la extracción inciden en el costo del barril y en la consiguiente pulseada con los principales países petroleros, sobre todo los de Medio Oriente, a la hora de fijar precios.



24 de noviembre de 2007

Guatemala

Claves nº 165 - noviembre 2007

Mientras el mundo aguarda impaciente algún desenlace -seguramente nefasto- del ultimátum de la Casa Blanca por el programa nuclear de Ahmadinejah, Guatemala concluyó en tensa calma su ballotage en el que se impuso el socialdemócrata Álvaro Colom, para el cual la tercera fue la vencida. Frente a la tensión con Irán, al crescendo de violencia en Myanmar y Pakistán o al sainete de Santiago de Chile… ¿qué puede importar lo que ocurra en Guatemala?

Tierra del quetzal

Guatemala es un país bioceánico de 108.890 km2 (poco más que Catamarca) que padece aún la interferencia británica en Belice, su piedra en el zapato y resabio de antiguas torpezas de la corona española, impidiéndole un acceso más franco al Atlántico. Según el Censo Nacional de 2002 (último que figura en la página oficial del Instituto Nacional de Estadísticas), a ese año tenía 11.237.196 habitantes equilibrados entre varones y mujeres; de ese número, un 53 % es población urbana y el 40% es indígena de ascendencia maya. En la actualidad la población pasó los 13 millones y lo hace el país más poblado de América Central; de ellos, un 10 % reside en los Estados Unidos. El índice de desarrollo humano de la ONU la ubica en el puesto 118; según datos del INE de 2006, el 51 % de la población se halla bajo de la línea de pobreza (70 % si se trata de indígenas) y los indicadores de educación, salud, seguridad y distribución de riqueza de los peores de Latinoamérica; el 0,5 % más rico concentra el 20 % de los ingresos (Claudio Aliscioni, “La inseguridad y otros dramas en juego”, Clarín, 5/11/07, p. 20).